lunes, 8 de febrero de 2016

No juzgues a la gente por su apariencia.




La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma. 
                                                                   - George Sand







"Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos."
                                                                - Nicolás Maquiavelo


Lei hace poco to zen que una vez unos ricos donantes invitaron a un banquete al Maestro Ikkyú...

Éste llegó vestido con ropas de mendigante. El anfitrión, sin reconocerlo, lo hizo a un lado y le dijo: -“No podemos tenerte en el umbral. Esperamos en cualquier momento al famoso Maestro Ikkyú”.

El Maestro volvió a su casa, cambió sus ropas por el manto ceremonial y se presentó nuevamente. Fue recibido con respeto e introducido en la sala del banquete. Allí se quitó el manto, lo acomodó sobre el cojín que le habían reservado y dijo: -“Supongo que has invitado al manto, ya que a mí me echaste hace un momento”.

Luego se marchó.



El mundialmente aclamado escritor J. R. R. Tolkien decia que, no todo lo que es oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida. Por esta razón dejarnos llevar unicamente por las apariencias es un error que nos lleva a juzgar a las personas equivocadamente acerca de lo que son y cual es su verdadero valor.

Las apariencias nos engañan la mayor parte de las veces y si prestamos atencion esto lo comprobamos cada dia, hay estafadores de buena apariencia, psicópatas de buen apellido, personas crueles disfrazadas de ovejas. Por otro lado, personas de corazon noble, que les toco pasar por circunstancias difíciles en la vida cuyos rostros ha desgastado el tiempo y las heridas, que no necesariamente lo merecian y por esta razón, descalificarlas o juzgarlas por como lucen es incorrecto.


La television nos bombardea cada minuto que lo que importa es lo de afuera, la belleza, la estética , la delgadez, y el dinero son factores determinantes para llamar algo bello. Hasta el punto que llegamos a creer que valemos por el exterior y invertimos nuestro tiempo y dinero en vanidades , olvidando lo realmente importante, nuestro interior.

Recordemos la siguente frase memorable del libro "El principito":
"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos."

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